Laura Albornoz, Directora de Codelco

revista ingenieros del cobre

“Tenemos la convicción de que la diversidad de género aporta a nuestro negocio, a los desafíos de productividad y a la sustentabilidad de la organización y del país”


Laura Albornoz Pollmann ha tenido que convivir entre dos mundos opuestos. Por un lado, su profesión de abogada le ha permitido ser reconocida en el mundo del Derecho, como una gran académica, investigadora y política chilena.

Esto le permitió ocupar cargos públicos durante el primer gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, destacándose como Ministra Directora del Servicio Nacional de la Mujer. Asimismo, gracia a su buen desempeño en el ámbito público, la Mandataria en su segundo período de Gobierno, la nombró como directora de la empresa minera más grande del mundo en producción de cobre, Codelco.

¿Qué factor en común puede tener entonces con estos dos mundos totalmente distintos como es la minería y el derecho? La respuesta, la implementación de la norma 3262, referente a la Igualdad de Género, Conciliación de la vida laboral, familiar y personal, el cual ha ido tomando fuerza en estos últimos años.

¿Cuál es el rol de la mujer en la industria de la minería extractiva?

No sólo en la minería sino que de forma más amplia las mujeres tienen un rol de vital importancia, sobre todo en los países que están desarrollando sus economías, en la lucha por la superación de la pobreza, en los conflictos armados y en la solución de problemas que afectan particularmente a naciones de nuestra región, que presentan sistemas muy inequitativos. Para avanzar hacia la modernidad y en la superación de esta desigualdad, necesariamente se debe incorporar mujeres en espacios de decisión donde efectivamente haya una redistribución del poder, que permita que la mirada del  52% de la población chilena esté incluida en cómo se diseñan políticas y cómo éstas se gestionan.

Se trata de incluir una nueva mirada y aportar con las distintas cualidades e inteligencia que la mujer ha construido a lo largo del tiempo y que tiene por definición. Hay un sesgo que se ha ido construyendo culturalmente y que no sólo debemos derribar sino que saber aprovechar para un mejor rendimiento de las empresas, de  la gestión de los gobiernos y de los países.

Estudios internacionales ya han dado cuenta de las ventajas competitivas que tienen las empresas cuando incorporan mujeres no sólo a la dotación sino también  a los más altos cargos. Según el Peterson Institute for International Economics, en su estudio divulgado en febrero de este año, señaló que las empresas que presentan un 30% de dotación femenina pueden llegar a aumentar su rentabilidad en hasta un 15%. Y pueden incluso lograr mucha más rentabilidad si tienen mujeres en los puestos de toma de decisiones de las compañías.

En tanto, los estudios realizados por el Credit Suisse CS Gender 3000: Women in Senior Management, de septiembre 2014, sobre la base del análisis de 3.000 compañías a nivel mundial, arrojaron que las empresas que tienen menos de 10% de mujeres en los más altos cargos de la empresa consiguen un 9,7% de mayor rentabilidad; en tanto las empresa que tenían más de 15% en estos mismos cargos, la rentabilidad alcanzaba 14,7%.

Entonces, es una oportunidad para el negocio y para los países, porque crecen cuando incorporan mayor fuerza de trabajo femenina.

¿Qué diagnóstico hace del rol de la mujer en la industria minera? y ¿Cómo ha evolucionado su integración?

Ha habido una evolución positiva, pero muy lenta y aún insuficiente. Vamos por buen camino, pero debemos acelerar el tranco en esta materia.

Según datos del Sernageomin, en los últimos años se ha duplicado el número de mujeres en trabajos mineros, alcanzando en el 2014 la cifra de 17.058. Por su parte, entre los años 2007 y 2013 la cantidad de mujeres matriculadas en carreras mineras aumentó en un 140%. De las mujeres matriculadas en carrera mineras, un 57% está en universidades, un 30% en institutos profesionales y un 13% en centros de formación técnica.

Hoy la minería tiene un 7,7% de mujeres (datos de 2014); en tanto Codelco lidera la incorporación de mujeres en su dotación femenina con 8,9% en 2015. También en Codelco ha habido un avance muy relevante, especialmente a partir de 2015, con el establecimiento de una nueva política de gestión de las personas, en la que se releva la igualdad de oportunidades, la diversidad y la equidad de género como principios irrenunciables de la empresa.

¿Cuáles son los desafíos que enfrentan en este sector industrial?

La minería enfrenta enormes y urgentes desafíos. Específicamente Codelco requiere ejecutar un plan de inversiones con complejos proyectos estructurales a desarrollar simultáneamente y en plazo; ser más competitivos, más productivos, bajar los costos, trabajar en condiciones de máxima seguridad, al tiempo de lograr una minería respetuosa con el medio ambiente y con sentido de comunidad. Y, por supuesto, con equidad de género en toda la dotación y propender a que más mujeres ocupen cargos en la alta administración de la empresa. Porque tenemos la convicción de que la diversidad de género aporta a nuestro negocio, a los desafíos de productividad y a la sustentabilidad de la organización y del país.

Para alcanzar estos estándares de una minería más moderna, inclusiva y sustentable, necesitamos el talento de hombres y mujeres, con igualdad de oportunidades. En Chile, un 53% de la población son mujeres y no pueden quedarse fuera.

Desde el año 2013 se ha venido implementando la norma 3262 en Codelco. ¿Cuál es su evaluación al respecto?

División Gabriela Mistral es la primera minera en Chile en certificarse bajo la Norma Chilena 3262 sobre igualdad de género y conciliación de la vida laboral, personal y familiar, obteniendo el  Sello Iguala. La división obtuvo el sello en 2015 y ha sido recertificada en 2016.

En 2016 certificaremos con  la norma 3262 la División Ventanas y Casa Matriz. Todo esto porque nuestra estrategia es institucionalizar la diversidad de género al interior de la empresa, con una Política de Género y un Plan Maestro de Diversidad de Género al año 2020.

Este proceso de certificación prepara a la organización para esta profunda transformación de la cultura minera, acelerando los avances en materia de diversidad de género. Así, se ha instalado como una herramienta que está facilitando la gestión de la diversidad de género como un tema clave al interior de Codelco, apoyando el cambio cultural ya que replica la estructura de las normas ISO. También nos ha obligado a desarrollar y gestionar conocimiento en materias de género, cuestión que es fundamental para avanzar.

Otro avance relevante es que en 2015 incorporamos la diversidad de género como parte del Convenio de Desempeño Único de la empresa, que es un instrumento clave para la gestión. Entre los compromisos de este convenio está el lograr 15% de las nuevas contrataciones femeninas en todo Codelco; aumentar en un 25% de la dotación femenina actual y más mujeres en puestos de toma de decisión y en puestos tradicionalmente ocupados por hombres.

A su juicio, ¿cuáles son las tareas pendientes, en particular de Codelco, para posibilitar el acceso de más mujeres a la minería?

Cada vez más la minería es consciente de la conveniencia de incorporar a la mujer. No me cabe duda que no es fácil el cambio, se trata de un cambio cultural. Pero esta industria no puede estar al margen de lo que ocurre en toda la sociedad. He sido testigo cómo los más altos ejecutivos han ido abriendo espacios para las mujeres, pero todavía estamos lejos de la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres.

En este sentido, hay tareas que obedecen a Políticas Públicas necesarias para que ciertas cosas ocurran en materia de género. Esto no lo podemos hacer sólo las empresas. Pero en cuanto a Codelco, claramente pasa por hacer transformaciones culturales y eso es de largo plazo. Sin perjuicio de ello, estamos haciendo muchas cosas para que estas transformaciones se vayan dando.

Las tareas las estamos haciendo, pero tenemos que esperar que esas tareas den los resultados que esperamos y que la cultura vaya cambiando. Esto no es fácil ni rápido, lamentablemente la cultura nos juega en contra y tenemos que ir forzando muchas cosas para obtener resultados más rápido.

Tenemos mucho por avanzar para que la minería sea cada vez más atractiva para las mujeres, de modo que vean que en este rubro pueden desarrollar todos sus talentos sin ser menospreciadas por su género. A la vez, las condiciones de trabajo deben ser las adecuadas para satisfacer los otros aspectos de sus vidas, que existan facilidades para la conciliación entre el trabajo y la vida familiar y esto es válido tanto para hombres y mujeres.

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