Iván Arriagada, Presidente Ejecutivo de Antofagasta plc

revista ingenieros del cobre

“Tenemos proyectos que dependen de que nuestros costos sean competitivos y por lo tanto nos permitan prepararnos mejor para el futuro que se viene”



A más de un año de haber asumido el liderazgo, primero como presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals y actualmente como presidente ejecutivo de Antofagasta plc, Iván Arriagada realiza una mirada general de la gestión productiva y sobre lo que se avecina para el año 2017 en el rubro minero nacional.

Ingresó como presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals en el año 2015 para impulsar mejoras en la gestión de la Compañía, como una forma de adaptarse a las condiciones de mercado más difíciles que han afectado a toda la industria minera. Desde su llegada, Iván Arriagada ha liderado un programa riguroso de reducción de costos y se ha concentrado en mantener saludable el estado financiero de la empresa, además de asegurar que todas las compañías del Grupo estén generando un flujo de caja operacional en medio de los actuales precios del cobre.

Hoy, como presidente ejecutivo de Antofagasta plc, cargo que ocupa desde abril de este año, deberá darle continuidad a la estrategia del Grupo. Con 25 años de experiencia en áreas de operaciones y finanzas, tanto en la industria minera como en la del petróleo y gas, su fuerte liderazgo ha demostrado ser efectivo para enfrentar los desafíos que se presentan en esta nebulosa de los bajos precios del cobre, sin perder la capacidad de crecer y desarrollarse en el futuro.

¿Cómo ha sido el impacto dentro de sus operaciones por el tema de la reducción de costo?

Este es un trabajo que viene desde hace un año y medio. Hemos venido trabajando en ser más eficientes en respuesta al momento que nos toca vivir de precios más bajos. Debemos posicionarnos en materia de costo y en ese sentido hemos trabajado en varios frentes y diría que hemos tenido bastantes buenos resultados.

Estamos empezando a ver este año los frutos del trabajo en materia de contención de costos. Este primer semestre hemos reportado un costo de un 17% aproximadamente menor al costo del mismo período del año anterior. Esto se explica porque algunos factores externos están más favorables como el precio de la energía, el precio de los insumos como por ejemplo el acero, el ácido; existe un tipo de cambio más favorable, pero lo más importante es que la parte más grande de reducción de costos ha tenido que ver con nuestros propios niveles de eficiencia, que hoy día son mayores. Hemos redefinido en algunos casos la forma de hacer las cosas, renegociando algunos contratos, cambiando algunas actividades y eso ha significado que nuestros costos sean menores.

Tenemos proyectos que dependen que nuestros costos sean competitivos y por lo tanto nos permitan prepararnos mejor para el futuro que se viene. Si los precios suben al cabo de algunos años vamos a estar también en mejores condiciones en ese momento.

¿Seguirán profundizando el ajuste de costos?

La idea es que la mejora en costo sea parte de un proceso de mejoramiento continuo, en el sentido que vamos a seguir mirando siempre oportunidades para poder hacer nuestra actividad de manera más productiva y eficiente, sin comprometer nuestras capacidades en el largo plazo para poder crecer, para poder seguir operando en forma sustentable.

Definimos cuatro áreas básicas en las que hemos estado concentrados en materia de mejora de costo. Productividad de servicio, que consiste básicamente en mirar los contratos de servicios de terceros y hemos buscado formas de organizar el servicio de trabajo más eficiente. Mantenimiento, que mucho tiene que ver con mirar nuestro negocio de una forma sustentable y de largo plazo. No nos interesa reducir el costo en mantenimiento. Lo que nos interesa es tener un proceso de mantenimiento que sea sólido, que signifique invertir en forma preventiva con el objeto de mejorar la utilización de nuestras plantas y de nuestros activos, de manera tal, que podamos ceñirnos a los planes de mantención programada y lograr coeficientes de marcha en nuestras plantas que sean los más altos posibles y producir de acuerdo a la capacidad nominal que tiene nuestras instalaciones.

El tercer punto es la Eficiencia Energética. Hemos visto oportunidades para mejorar la eficiencia en el consumo de la energía a través de mejorar los términos en que contratamos este servicio. Hoy tenemos un mercado de suministro de energía más favorable en términos de precio y hemos sido capaces de capturar en nuestros contratos precios de energía más bajos. Junto con eso, hemos buscado en nuestras operaciones un conjunto de proyectos para reducir el consumo de energía en nuestras plantas, equipos de mina e instalaciones.

En materia de Efectividad Organizacional, acabamos de terminar de implementar un cambio importante que lo hemos llamado Simplificación Funcional, donde hemos buscado simplificar las áreas de apoyo a las operaciones haciendo algunos cambios que completamos en el mes de julio. La idea es simplificar las áreas de apoyo, como recursos humanos, áreas legales, entre otros y fortalecer el área de operaciones y mantenimiento.

¿Cuál fue su producción durante el año 2015?

El año 2015 produjimos 630 mil toneladas de cobre fino. Eso es menor respecto a la producción que tuvimos el año anterior y eso se explica en gran medida porque el año pasado dejó de producir Michilla que contribuyó con 30 mil toneladas en ese período y que es bastante menor de lo que producía históricamente. Hoy día este yacimiento se encuentra en lo que nosotros llamamos paralización y estamos haciendo sencillamente las tareas de mantención y de preservación medioambiental.

¿Cumplirán la meta este año?

Nuestro objetivo es cumplir con las 710 mil toneladas que tenemos consideradas para esta año. Esta cifra aumenta de 630 mil a 710 mil, porque tenemos una nueva operación que es Antucoya, que inició sus operaciones a fines del año pasado y continuará produciendo todo el año 2016. También hicimos una expansión brownfield en Centinela, agregando una línea de chancado y dos espesadores de pasta, por lo tanto también habrá una pequeña ampliación de capacidad de tratamiento en dicha mina.

Es una meta desafiante y en gran medida Los Pelambres y Centinela han estado entregando el tonelaje de producción que habíamos previsto. En el caso de Antucoya aún estamos en puesta en marcha y por lo tanto hay más variabilidad en la producción hasta que estemos en condiciones de estabilidad, que debería ser en el mes de septiembre.

Además, en diciembre del año pasado tomamos el control de las operaciones de Zaldívar, tras la adquisición del 50% de esa operación. Por lo que también contribuirá nuestra producción atribuible al aumento de producción esperado para este año.

¿Cómo ha sido la gestión en materia de seguridad y sustentabilidad?

En materia de sustentabilidad hemos hecho avances importantes, sobre todo en el relacionamiento con las comunidades. Para nosotros es tremendamente determinante poder tener, particularmente en el caso de Los Pelambres, una relación con las comunidades que sea virtuosa, inclusiva y participativa. Creo que durante muchos años no existió en la minería, en general, un modelo de relacionamiento con las comunidades. Estas relaciones eran mucho más transaccional. Ahora, nos movimos hacia un modelo de relacionamiento distinto que está centrado en participación, transparencia y en eso hemos avanzado.

Recientemente, llegamos a un acuerdo con la comunidad de Caimanes, que es una de las comunidades en el área de influencia de Los Pelambres y eso ha sido tremendamente positivo. Ese acuerdo está construido sobre tres ejes fundamentales: Seguridad, que aborda las inquietudes que tenía la comunidad respecto de la seguridad en la operación del tranque de relaves El Mauro. Agua, que aborda la provisión de este recurso hídrico para la comunidad, ya que las personas que conviven con nosotros tenían la percepción de que el tranque había tenido un impacto importante en la disponibilidad de agua en la zona y el tercer aspecto es Desarrollo Comunitario.

Además, en la zona de Los Pelambres, a parte del acuerdo de Caimanes, hemos instalado un modelo de relacionamiento que hemos llamado Somos Choapa, que consiste en construir con las cuatro comunas que están alrededor de Los Pelambres, un proyecto y una visión de desarrollo en común.

En el ámbito de medio ambiente, no hemos tenido incidentes medio ambientales significativos, eso ha sido un objetivo importante para nosotros, elevando el nivel de cumplimiento con todos nuestros estándares medioambientales.

En seguridad, nuestro objetivo es no tener accidentes fatales en nuestras faenas. Desafortunadamente no lo hemos logrado, ya que el año 2015 tuvimos un fatal y este año tuvimos otro. Seguimos trabajando con mucha persistencia para erradicarlos. Hemos investigado, entendido, comprendido estos accidentes fatales con el máximo de diligencias, con el objeto de incorporar esos factores en nuestro Sistema de Gestión de Seguridad. Además, tenemos una serie de herramientas que nos permite tener a la vista los riesgos críticos y sus controles, aumentamos la reportabilidad de incidentes potenciales, que son en el fondo lecciones gratis. Es decir, situaciones donde existe exposición de un accidente, pero que no han ocurrido, ya que si es reportada preventivamente, nos permite aplicar medidas correctivas antes de que ocurra un accidente.

¿Cuáles son los proyectos más relevantes que tienen hoy?

Tenemos dos proyectos en ejecución que son de tamaño mediano y pequeño. Una planta de molibdeno que estamos construyendo en Centinela y un proyecto que hemos denominado Óxidos Encuentro, también en Centinela y que consiste en abrir un nuevo rajo en el distrito con el objeto de extraer óxidos que vamos a enviar a la planta de cátodos de esa operación. Éstos deberían estar finalizándose a fines del año 2017 y poniéndose en marcha en ese período.

Además, estamos en estudio y sacando los permisos medio ambientales para dos proyectos que son ejes fundamentales para el crecimiento que se viene. Uno es el proyecto denominado Infraestructura Complementaria en minera Los Pelambres, que es un proyecto que involucra una inversión del orden de los US$1.100 millones y que contempla agregar capacidad de molienda adicional en la planta y también construir una planta desaladora, para que sirva como respaldo en el caso que tengamos períodos prolongados de sequía. El otro proyecto está en Centinela y contempla construir una nueva planta concentradora para poder expandir la producción y alimentar dos sectores nuevos: el rajo Esperanza Sur y Encuentro Súlfuros. Eso nos va a permitir aumentar nuestra producción en el distrito de Centinela en alrededor de 140 mil toneladas de cobre fino adicionales.

Tomaremos una decisión de inversión para construir estos proyectos a fines del próximo año. Eso va a depender de las condiciones de mercado que existan a futuro.

Nuestra compañía está en una posición financiera sólida, con un nivel muy moderado de endeudamiento neto y eso tiene que ver que durante el período del súper ciclo nosotros no incurrimos en deuda. Por lo tanto, los compromisos de inversión asociados a estos proyectos que vayamos a tomar, los vamos a mirar con cautela y con prudencia y tomaremos esa decisión de acuerdo a lo que conversemos con el directorio a fines del próximo año, para ver si es el momento oportuno o los postergamos un poco más.

En materia de innovación, ¿Qué mejoras de equipos están realizando para mejorar la calidad del cobre?

Más allá de lo que estamos haciendo en materia de costos, si yo miro los desafíos nuestros hacia delante, creo que hay tres áreas en las que tenemos que hacer la diferencia. Una es nuestra capacidad de ejecución y capacidad de gestar nuestros planes. El segundo, la competencia de nuestro recurso humano, contando con los mejores profesionales. El tercero es la innovación, donde creo que este último punto va a jugar un papel mucho más importante en esta etapa que se viene. Ahí estamos haciendo varias cosas como por ejemplo en materia de relaves espesados, que consiste en llevar el contenido sólido del relave al orden del 65% al 67%. Esa es un área de innovación donde creo que Antofagasta Minerals lleva la delantera en la industria. El proyecto Esperanza, ahora Centinela, se construyó sobre esa filosofía y creo que estamos con los espesadores de pasta que deberían permitirnos consolidar niveles de espesamiento como los que yo señalo. Los relaves espesados significan en definitiva menor espacio para la depositación de relave y también mayor recirculación de agua, por lo tanto más eficiencia en este consumo.

Otra área es el uso de agua de mar. En nuestras operaciones en Antucoya y Centinela, usamos agua de mar sin desalar para abastecer gran parte de nuestros procesos productivos.

Lo otro ha sido las Energías Renovables No Convencionales (ERNC), donde tenemos una parte de la energía que utilizamos en nuestras operaciones tanto de fuentes solares como eólicas. También estamos mirando la lixiviación de recursos primarios. Esto significa extracción de mineral de baja ley, que no se procesa, y la idea es lograr extraer el cobre mediante este proceso. Eso puede significar un salto bastante importante en materia de rendimiento y diferenciador con respecto a otras empresas en la industria minera. En automatización, hemos avanzado en algunas áreas de nuestras operaciones. Tenemos un proyecto de automatizar nuestro laboratorio en Centinela, así como en algunas áreas de nuestros procesos productivos.

¿Cómo vislumbra el año 2017?

Creo que el año 2017 no va ser muy distinto al año 2016. No preveo un repunte y una mejoría en las condiciones de mercado o de precio. Si uno mira a analistas del mercado del cobre, estos indican que el año 2017 probablemente sea el año más bajo en el ciclo del precio del cobre. Por lo tanto, podría ser peor que el año 2015 y 2016. Nosotros hemos hecho avances importantes en materia de costos y nos interesa durante esta parte del ciclo de precios bajos, preservar nuestra caja. Es decir, que nuestras operaciones financien las inversiones que estamos haciendo, de manera tal que nosotros no consumamos nuestras reservas financieras o de caja. Pasado el año 2017 probablemente vamos a ver una leve mejoría, pero este ciclo de precios más bajos se va a extender hasta el 2019 por lo menos.

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