Edición 67

 

Una golondrina no hace verano

 
El precio del cobre ha ido en alza durante este último tiempo. A nuestro entender, este resultado, obedece a dos hechos esenciales.
 
Por un lado, desde que Donald Trump ganó las elecciones de la presidencia de Estados Unidos, en su discurso triunfal, anunció su intención de promover la infraestructura pública.
 
Por otro lado, China, el mayor consumidor del metal rojo en el mundo, ha tenido una considerable alza en la demanda de cobre en este último período, lo que ha superado las expectativas, incluso de los propios analistas.
 
Pero pese a que la mayor valoración del cobre es una buena noticia para Chile, se debe ser cauteloso respecto a este acontecimiento, ya que al igual que dice el dicho, Una golondrina no hace verano, aún estamos en etapa de incertidumbre económica a nivel mundial, donde todavía existen desafíos como país que debemos llevar hacia delante.
 
Dados estos contextos, hasta ahora no se estarían conjugando los elementos estructurales que permitan sostener que se está ante un cambio de fondo en el mercado del cobre.
 
La volatilidad en la cotización del metal rojo se ha vuelto el foco de atención, y además de preguntarse por las razones que sustentan dicha alza, los analistas en nuestro país se cuestionan sobre las lecciones que deja un año marcado por la depreciación del producto estrella del comercio exterior chileno.
Durante el año 2016, las empresas privadas y Codelco, ya han sido tocadas severamente por esta depreciación. Prueba de ello es que los excedentes que aporta la empresa estatal al Presupuesto de la Nación, disminuyeron de manera significativa.
 
Internamente, cada empresa ha sentido estos efectos, los cuales también han sido intensos y de una velocidad tal, que las ha obligado a operar con gran celeridad en el control de sus efectos. Se ha trabajado en la reducción de costos y se está inmerso en un esfuerzo sostenido para aumentar las productividades.
A pesar de que el alza del precio del cobre siempre es beneficiosa para la economía chilena, no se espera que los efectos de estos hechos puntuales tengan repercusiones a largo plazo. Sus efectos ya se sintieron en el país y aún falta que se presenten durante el año 2017.

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