Alejandro Cuadra, Gerente General División Andina de Codelco

revista ingenieros del cobre

“Mi discurso no es rebuscado, es directo y con eso he logrado en mi vida profesional tener buenos resultados con el apoyo y soporte que me dan los colaboradores con los cuales trabajo”



El ingeniero civil en minas, con una vasta experiencia en minería, asume por primera vez el desafío de ser la máxima autoridad de una división de la Corporación, buscando estabilizar las operaciones de Andina, teniendo como base la seguridad de las personas y el cuidado del medio ambiente.

La extensa trayectoria de Alejandro Cuadra lo ha llevado a ocupar diferentes cargos dentro de la minería privada y estatal. Antes de asumir como gerente general de Andina, fue gerente de desarrollo distrital en la Vicepresidencia de Operaciones Norte, responsabilidad que asumió luego de ejercer cinco años como vicepresidente de Minería en Anglo American. En el año 2011, se desempeñó como gerente de operaciones de la división ubicada en Los Andes.

El ingeniero Civil en Minas de la Universidad de Chile, desarrolló previamente una carrera de 21 años en Codelco, principalmente en las divisiones El Teniente y Andina en áreas de operación, producción y proyectos.

Su particular forma de ser está determinada por su formación. Hijo de inmigrantes españoles e italianos, manifiesta con orgullo ser una persona que le gusta la vida simple, perseverante y que valora lo que tiene cada minuto de su vida. Un hombre inteligente y alegre que no tiene problemas de reírse de él mismo al momento de bromear con sus más cercanos.

Su infancia la vivió en la ciudad de Santiago, en el barrio Franklin, cerca de la plaza Bogotá. Sus padres lo criaron a él y a su hermano, gracias a un negocio de comida que tenían. Realizó toda su educación en el colegio Hispanoamericano, colegio emblemático de Santiago. Hace más de 35 años ingresó por primera vez a una mina y de ese mundo no salió nunca más.

Casado con María Teresa Cortés, la Maite, a quien define como su amiga y compañera, mujer 100% y aquella que lo ha acompañado en cada una de sus aventuras a lo largo de su vida. Es padre de cuatro hijos: Felipe, Maite, Tomás y Pablo. Se considera “una persona positiva, franca y creyente. Un hombre de familia, que se inclina por los buenos sueños, las buenas vibras y la disposición a la vida desde pequeño hasta ahora”, dice entre risas. Alejandro Cuadra conversó con Ingenieros del Cobre & Minería para profundizar más sobre su historia y sus logros.

¿Cómo fue su infancia?

Mi infancia fue muy agradable en el barrio Franklin, pese a ser considerado como un barrio especialmente malo. Era bastante travieso y me portaba muy mal, especialmente en el colegio, pero tenía buenas notas y yo creo que por eso no me echaban.

Tenía muchos amigos y jugaba a la pelota con ellos, cosa que hoy día detesto, ya que cuando chico las veces que jugaba, siempre era el último que elegían y me tiraban al arco. Después de eso entendí que era malo para el fútbol.

Por el trabajo he estado un poco más lejos, y no he vuelto mucho, pero aún mantengo algunos amigos en el sector, así que siempre me dejo caer por ahí.

¿Cómo fue su educación?

Estudié en el colegio Hispanoamericano, recinto educacional emblemático de Santiago. Es un colegio de curas españoles, que está en calle Carmen al llegar a Av. Matta, en la cual pasé toda mi infancia y desde ahí a la fecha todavía me junto con mis compañeros de curso. De ahí salí en el año 1972 y entré a la Universidad de Chile a estudiar en Beauchef, ahí estudié Ingeniería de Minas.

Ahí comienza la historia con la minería…

Sí, empecé a trabajar en una pasantía en una mina de carbón en Lota, después trabajé como topógrafo, tuve mi experiencia yéndome a trabajar al sur a Coihaique, ahí estuve en minas polimetálicas (plomo, cobre, zinc, oro y plata), de ahí me pasé a trabajar a una empresa de explosivos y luego me trasladé a Copiapó a trabajar en La Coipa.

¿Y cómo llegó a trabajar a Codelco?

Mi buen amigo Daniel Trivelli (Q.E.P.D) me invitó a trabajar a El Teniente y esa fue mi primera aproximación a Codelco en el año 90. En El Teniente estuve 21 años, hice prácticamente toda mi carrera ahí, donde tuve la oportunidad de desarrollarme en plenitud, porque partí siendo jefe de sección en la mina y terminé siendo gerente de la mina, gerente de proyecto, subgerente general y varias cosas más.

De ahí me vine acá a Andina, como gerente de Operaciones en el año 2011. Luego me ofrecieron la oportunidad de ser vicepresidente de minería en AngloAmerican. Acepté la oferta y ahí aprendí muchísimo lo que es trabajar en una multinacional durante cuatro años. Después de eso, el actual vicepresidente de operaciones Centro – Sur de Codelco me invita a participar con él en el norte de Chile. Volví a trabajar como gerente de Desarrollo del distrito norte, con el desarrollo de las minas Chuquicamata, Ministro Hales, Gaby y Radomiro Tomic.

Luego, en el año 2016, el presidente ejecutivo de Codelco, Nelson Pizarro, me hace el honor de hacerme partícipe para el cargo de esta división, que es un tremendo desafío. Entonces, desde julio de este año soy el gerente general de Andina.

Con toda esa trayectoria, se podría decir que es un minero de tomo y lomo.

Tengo bastante experiencia en minería, he manejado minas pequeñas, como fueron las minas en el sur de Chile, he manejado minas medianas como fue La Coipa, grandes minas como El Teniente, la mina subterránea más grande del mundo, de la cual tengo mis mejores recuerdos, es uno de los grandes amores que va quedando. También he tenido la oportunidad de trabajar en transnacionales que tienen minas por todo el mundo. Así que si eso es mérito para ser minero de tomo y lomo, parece que sí.

Y me imagino que la tendencia del rubro minero sigue en su familia.

Tengo cuatro hijos y ninguno de ellos a mi pesar, salió minero. Además ninguno de ellos estudió en la Universidad de Chile. Felipe es psicólogo, de la Universidad Católica. Maite es doctora y trabaja como médico general de zona en Coelemu, un pueblo que queda al sur en la Región del Bío Bío. Después está Tomás, que es ingeniero comercial y Pablo está en la escuela naval y quiere ser oficial de la Armada, así que tenemos un marino en la casa.

¿Qué aspecto lo identifica?

Siento que soy una persona creíble. Me va bien cuando le hablo a la gente, mi discurso no es rebuscado, es directo y con eso he logrado en mi vida profesional tener buenos resultados con el apoyo y soporte que me dan los colaboradores con los cuales trabajo.

¿Cuáles son sus pasatiempos?

Me gusta pescar, jugar golf junto a las caminatas que está asociado a este deporte. Además, es bien extraño, pero me gusta cocinar y lavar platos. El cocinar me provoca espacios para evadirme de la contingencia en la que pueda estar metido. El picar tomate, cebolla, hacer las cosas simples me hace estar muy contento. Yo cocino para mí y para quien quiera acompañarme en la casa, me gusta recibir visitas y lo trato de disfrutar al máximo.

En toda esa trayectoria, ¿cuál es el hecho que le ha resultado más significativo?

Los hechos significativos en minería, pueden estar marcados por una serie de factores. Evidentemente el poder poner en operación un proyecto como fuera La Coipa o como fue Toki en su momento en el sur de Chile, te marcan y te hacen ver y medir en justa medida las posibilidades que tú tienes. El llegar a un puesto como el que estoy hoy día, es tremendamente relevante y te marca, pero sin duda esa es la parte buena.

En minería tenemos partes tristes también y una que nos toca vivir, los que estamos metidos en este negocio, son los accidentes, sobre todo cuando son accidentes fatales, cuando están involucradas personas. Eso es una marca que no se borra. En mi caso, me ha tocado participar en más de una y esa carga la vas trayendo durante toda tu vida. El que pase algo, que se muera alguien trabajando no tiene ninguna explicación, no tiene ninguna lógica y los que estamos metidos en este negocio, cuidamos que eso no ocurra. Y cuando pasa, tratas de buscar una explicación razonable y no la hay.

Al ser esta su primera experiencia como gerente divisional, ¿cuál es su planificación a futuro?

Estamos en una situación compleja desde el punto de vista del cumplimiento de la promesa con el dueño. No nos ha ido bien, esta división ha tenido un deterioro a partir de finales de 2015 y que se ha manifestado con mayor fuerza durante el primer semestre del año 2016. Eso ha hecho que hayamos tenido una pérdida de capacidad productiva importante. Consecuentemente con eso, un incremento de los costos asociados que nos está dejando bastante complicados. Por otra parte, estamos insertos en un valle fabuloso y donde hemos tenido incidentes ambientales que nos han puesto en una situación bastante compleja. Ese contexto define mi desafío inmediato, que es estabilizar la operación, pero teniendo la seguridad de las personas y el cuidado del medio ambiente como base. Este último aspecto, el ambiental, es el sello que quiero imprimirle a Andina.

Las estrategias siempre miran hacia el futuro y hacia dónde quieres ir. El futuro lo sabemos y es tremendo, porque estamos parados sobre uno de los mayores yacimientos de cobre del mundo. Pero para llegar allá, tenemos que pasar por un previo ejercicio, que es volver al rumbo de la operación actual. Esto significa, reitero, estabilizar la operación hacia fin de año, retomar la productividad comprometida e impactar en la reducción de costos. Desde esa plataforma, ya estable, empezar a construir un futuro.

Aquí debes partir por la raíz, el cual es que eres un supervisor. Un supervisor que debe aprender a entender al otro, desde ese momento estás poniendo empatía. El tema de ser gerente general te pone en una condición diferente. Somos supervisores que estamos ejerciendo un rol distinto, pero el rol del gerente general debe ser de liderazgo, convencimiento, es el responsable de la empresa, el responsable de que las cosas ocurran, pero para que eso suceda te basas sin duda en el apoyo que puede darte la línea, no solamente en la supervisión, sino también el rol que tienen los trabajadores, el cual es esencial.

Aquí cada persona juega un rol bien definido, mover este animal solo es imposible, debes contar con tu equipo.

Y en ese sentido, ¿cómo percibe el compromiso de los trabajadores?

Los trabajadores en un principio estaban golpeados. A ninguna persona, independiente del rango que tenga en la organización, le gusta que le vaya mal. A los trabajadores tampoco. He conversado con ellos, he tenido encuentros con la supervisión, con los trabajadores, no todos los que quisiera, porque llevo dos meses acá y es posible ver y palpar que están preocupados, sienten que no nos ha ido bien.

El tema es cómo hacemos para revertir esto, porque la fuerza que tiene la gente es tremendamente relevante. Tenemos que estar alineados para que todos rememos para el mismo lado. Para eso nos hemos juntado con los representantes de los trabajadores y de los supervisores, ellos tienen muy clara la situación en que estamos y están dispuestos a sacar a Andina adelante. También hemos hecho cambios estructurales importantes en la organización superior de la división y estamos trabajando en un equipo gerencial de alta coherencia para tener un impacto fuerte y rápido en toda la línea. Ese es el a, b, c que queremos seguir como aspectos fundamentales para que la planificación se concrete con éxito.

¿Cuál cree usted que han sido las fortalezas que le han permitido ascender en su carrera profesional?

No soy un hombre trabajólico, soy un hombre que me gusta disfrutar, pero cuando tomo las riendas de algo, soy riguroso, apegado a estándares, me siento con la facultad para liderar equipos que me acompañen en cada una de mis cosas.

Cuando miro hacia atrás en cada uno de los puestos en que he estado, nunca me he visto solo haciendo las cosas, siempre me veo rodeado con gente y lo que es mejor y creo que es la clave del éxito, es que he tenido una suerte tremenda de que la gente con las cuales me he rodeado, las considero a todas muy inteligentes y en lo posible ojalá más inteligente que yo. Eso es vital. Hay que rodearse de gente capaz.

Dicen que las características de un buen líder se basan en el desarrollo de las habilidades blandas ¿Cuál ha sido la clave en su caso?

Rodearme de gente capaz. Escuchar a los que saben, tener buenos maestros y reconocerlos como tal. Una vez que consultas a los que saben, la decisión siempre es tuya, pero la decisión tomada con la ayuda del otro tiene un grado menor de dificultad y con un riesgo controlado.

La minería en si tiene un riesgo y el equivocarse te cuesta caro, especialmente en una empresa como Codelco. Aquí no estamos jugando con mil pesos, aquí cualquier cosita que hagamos o movamos estamos hablando de un millón de dólares para arriba. Lo que aquí perdiste no lo recuperaste y lo que perdiste en Codelco no solo lo perdiste para la compañía, lo perdiste para Chile.

Los riesgos se pueden controlar o minimizar siempre y cuando delegues bien. Pero para eso, te tienes que rodear de buena gente, aplicar mucho tu conocimiento y experiencia. Cuando no tienes ese conocimiento, preguntas al de tu equipo, aquí en Andina tenemos muy buenos profesionales.

Si pudiera elegir otra actividad, ¿cuál sería?

Hubiera preferido ser pescador. Toda la vida me ha gustado el mar, me encanta bucear, pescar, me compraría un velero y andaría navegando por todo el mundo. Me gusta la vida simple.

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